Tu gestor de correo, tus fotos, los vídeos que ves en YouTube o las copias de seguridad del WhatsApp. Todo se almacena en centros de datos. En bastantes centros de datos, de hecho. Porque para gestionar la información de todos necesitamos recursos, muchos recursos. La magia conlleva un precio, y en el caso de esta vida TIC que llevamos, el precio es mantener la infraestructura que la sostiene.
Un centro de datos, en pocas palabras, es un local con un montón de ordenadores (que en este contexto denominamos servidores) muy juntos y funcionando sin parar. Es fácil llegar a la conclusión de que esto consume bastante energía. En Brasil, los centros de datos consumen el 31% de la electricidad generada en el país.
¿Dónde ponemos un centro de datos? ¿Cómo afecta esto a la región anfitriona? Son preguntas complejas y al filo de la actualidad. Por ello, os proponemos revisar algunos criterios de ubicación de servidores; quién sabe cuándo tendréis que instalar uno.
Clima
A grandes problemas, grandes soluciones. Si los servidores se calientan mucho, pues los ponemos en sitios muy fríos. Ubicar instalaciones en países nórdicos es una estrategia cada vez más común. Tampoco conviene colocarlos en sitios absurdamente fríos, cuyas condiciones obliguen a modificar la arquitectura de los propios centros de datos.
Microsoft, por ejemplo, ha escogido Helsinki (al sur de Finlandia) para ubicar una docena de centros de datos durante este año. No solo consideran que el clima es favorable, Finlandia cubre gran parte de su generación energética con huella neutra de carbono, una opción muy atractiva para la nueva adopción de políticas verdes por parte de los proveedores de servicios digitales.
Agua
El consumo de los servidores no proviene solo de mantener los servidores encendidos. Como los servidores están todos juntos, también se calientan más de la cuenta. Para enfriarlos, necesitamos agua: un bien preciado en muchos países. De hecho, un único centro de datos puede consumir más que una ciudad pequeña.
No en vano, el consumo de agua en este tipo de infrastructuras es un asunto delicado y cuestionado. Son frecuentes las noticias sobre protestas ciudadanas a este respecto. En Uruguay Google tuvo que retomar la clásica refrigeración por aire en sus centros de datos debido a la escasez de agua potable
Conectividad
Muchas veces, la creación de centros de datos lleva implícita la creación de más centros de datos. Aunque suene extraño, centralizar recursos tiene sus ventajas: acortas las conexiones y mejoras la transmisión de información. Johot, en Malasia, es un buen ejemplo: pasó de no tener casi ninguna instalación en 2019 a proyectar al menos 1,6 gigavatios en capacidad de centros de datos a día de hoy.
Energía
La gestión energética es pivotal en la colocación de centros de datos. Uno de los mayores incentivos de los centros de datos de Helsinki es la colaboración con Fortum, una empresa energética estatal que redistribuirá el calor residual generado por estos centros a la calefacción de hogares locales.
Durante los últimos años, los centros de datos se han centrado en moverse hacia fuentes de energía renovables. Sin embargo, la explosión de la inteligencia artificial podría alterar esta tendencia. La IA requiere más recursos computacionales que, por ejemplo, las búsquedas de Google, y ha propiciado la construcción repentina de muchos centros de datos. Esto ha llevado a las empresas a considerar el gas natural para alimentarlos, ya que es más rápido de implementar que las energías renovables. Como ejemplo, xAI alimenta por gas natural una instalación de 150 MW en Memphis, Tennessee.
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